Poema # 244
‘’I see for the window’’
Mi suspiro entrañable, que despierta en mi la sensación de nostalgia y esperanza, aquel sentimiento inerte que con la leve caricia del viento tocando mi corazón me hace anhelar y soñar, hace imaginarme un mañana donde mi amor abraza la felicidad, donde al fin puedo con ella estar…
Tristezas efímeras que me atrapan por un segundo, desilusiones perpetuas agobiantes en mi pasado, desentrañables momentos que se aferran al corazón, memorias que perduran entre mi piel, que son aludidas con solo sollozar…
La soledad intenta herirme con vagas nostalgias ineludibles que me acompañan a donde voy, pronuncio mil recuerdos sin siquiera recordarlos, el amor oculto que entre palabras es revelado…
Sinfonías cautivantes que reproducen en mí pensar, recuerdos perfectos de melosidad, mi corazón anhelante y suspirante con el pasar de los momentos, ni la noche siquiera, puede ocultar este jardín de bellos sentimientos…
Suspiros que se confunden con el viento, volando a lo alto y ancho del cielo, subiendo más alto que los sueños y los anhelos, llegan más lejos que el infinito, atraviesan el vació, mundo de hielo, esfumándose con una mirada, una caricia…
Sentimientos amorfos que suelen ser afectados por el pasado y el presente, vulnerables ante la ocasión, me hacen sentir esa nostalgia, esa felicidad fugaz que se escapa con la melancolía, se vuelven prisioneros de la tristeza…
Mis ojos revelan lo que el tiempo ha traído consigo, inocentes miembros victimas del corazón que dejan al descubierto cuantas noches en pie, esperando sus brazos, esperando sus besos, pequeñas muestras oscuras de sensibilidad que pesan sobre mi sentir, que dejan ver mi frágil esencia del amor…
Esperando que el tiempo logre terminar lo que, alguna vez, todo el cosmos estuvo a favor, y que la razón le sea otorgada al indefenso corazón, que ángeles terminen con el agobio y el pesar sobre mis hombros, que el amor venza sobre el dolor…
Cicatrices recordando, hasta que grado y de que manera puede golpear nuestra existencia, sin importar el bien o el mal que abunde sobre nuestros corazones, sin importar si estas en la cima de la gloria, en lo más sublime entre las penumbras, cicatrices que tienen que ser formadas, porque tienen, que ser formadas…
Bendecido, y al mismo tiempo maldecido por Cupido, una rara sensación inexplicable, una bizarra enfermedad irónica, de la que nadie ha podido escapar, sin embargo es tan solo, esta bizarra sensación, culpable de que nuestros corazones, sean felices, culpable de sentir, las más bellas y más efímeras sensaciones, que reinan sobre corazones, dándonos esa fuerza, que nada más lo puede hacer…
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