Poema # 168
`` Angel´´
Al caer la noche, la melosidad me envuelve en un calido abrazo sin salida, es inevitable que un suspiro, salga seguido de otro, la noche, recobra su fuerza, con toda la felicidad, al igual que la dulce melosidad…
La dulce mirada de un ángel, que penetra en mi corazón, el suave aroma de su piel, que me hacen suspirar, sus ojos, llenos de alegría y felicidad, su melódica voz que me arrulla entre sus calidas alas, si, así es, la mirada de un ángel…
El suspiro del corazón, que añora su adoración, mi alma en caos y frenesí, que implora la salvación, la paz, la felicidad…
Tan solo, como el suspiro más ligero de un recién nacido, el dulce aroma del rocío de las rosas por la mañana, la fragancia del amanecer, si, así es, el suspiro de un ángel, tan ligero y tan hermoso, tan bello y esplendoroso…
Su hermosa piel, que recubre ese inocente corazón, esa bella imagen, que cubre la hermosura de su alma, sus ojos, llenos de esperanzas e ilusiones, sus ojos, tan lindos y hermosos, que me hacen navegar por un mar de pasión, que me hacen soñar, imaginar y volar en un mundo de esperanzas y sueños, tan tierno y tan lindos…
Es tan hermoso un ángel, que su voz y su mirada, os hacen soñar, nos hacen soñar, es tan increíble su presencia, que me transmite una paz increíble, una paz, que rara vez se siente, que solamente se puede conseguir, cuando el alma esta verdaderamente tranquila…
Si, he visto un ángel tan hermoso, tan bello y esplendoroso, que las rosas no son nada a su lado, que el canto de las aves ni la melodía de las sirenas se comparan con su voz, ni la mirada mas amada ni más deseada que la de un ángel, su cabello, tan bello y perfecto, que resulta hermoso y tentador querer agarrarlo…
Es tan increíble su presencia, que la luz de la luna adorna mi habitación, que el deseo y la felicidad se vuelven mi melosidad, la bella cara angelical, recubierta de ese suave cabello, de esa dulce esencia que solo un ángel puede dejar…
Al mirar su rostro, no pude evitar buscar sus labios, pero no los encontré, por que eran tan delicados que un increíble frenesí de tocarlos y besarlos ilusionaría mi existir, la dulce compañía de una bella letanía, que enumera las horas, los minutos y los segundos, de desear estar junto a un bello ángel, si, es la hermosura de un ángel, lo que me hace suspirar…
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